Article - El Comercio, Quito
Al igual que en ‘A cielo abierto’ , del ecuatoriano Pocho Álvarez, y ‘Crudo’, del estadounidense Joe Berlinger, este documental presenta a las comunidades afectadas por las empresas transnacionales, en una lucha desigual, compleja, intensa.
Para este filme, Rogge centra su investigación en los hechos acaecidos en el valle de Íntag, en Imbabura, donde empresas mineras han intentado explotar los territorios. La japonesa Mitsubishi Metals fue la primera minera en ingresar en la zona, hace 11 años, pero los pobladores la sacaron.
En 2006, la canadiense Ascendant Cooper retomó el proyecto y, por consiguiente, se reiniciaron los conflictos. Son estas últimas acciones las registradas por la cámara de Rogge.
Su labor empezó con una fase de investigación y contacto con los moradores de Íntag. Primero fue a la comunidad de Apuela, luego se dio a conocer en el valle, hasta que llegó al ‘epicentro’ del conflicto, la comunidad de Junín.
Entre 2006 y 2008 recopiló todo el material. Finalmente, obtuvo 80 horas de cinta, más de 800 fotos y 12 horas de emisiones en vivo de la radio comunitaria.
“Utilicé todo ello para tejer la historia. La idea era buscar una forma de contar, para que cual quier persona entienda lo que pasó en Junín”, dice el realizador, cuya sensibilidad se acentuó por la belleza natural de la zona y por la determinación de la gente.
Al inicio, los moradores se mostraron abiertos y entusiastas ante la cámara y los objetivos de Rogge. Pero esto cambió cuando empezaron las amenazas y las peleas entre las familias, causadas por la campaña de persuasión emprendida por la minera, dice
Rogge.
Aunque el realizador jamás se sintió en peligro, confiesa que el ambiente era muy tenso. Varios de sus colaboradores enfrentaron situaciones graves por tomar fotografías durante los acontecimientos más peligrosos.
Sin embargo, el resultado fue útil. El filme motivó la reflexión esperada: se proyectó en la Comisión de Valores, instancia del Gobierno canadiense, donde las empresas mineras recaudan dinero para invertir en nuevos proyectos. “Para ellos fue muy importante ver la cara humana del conflicto”, concluye Rogge.
Redacción Espectáculo
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